Los suelos de microcemento se han convertido en una de las opciones más utilizadas cuando buscamos renovar un pavimento y conseguir un acabado continuo, moderno y sin juntas. Su aspecto encaja especialmente bien en viviendas contemporáneas, espacios minimalistas, locales comerciales y proyectos de reforma en los que se quiere transformar por completo una estancia sin recurrir necesariamente a una obra de gran envergadura.

Pero hay algo que conviene tener claro desde el principio: el microcemento no debe elegirse únicamente porque nos guste cómo queda.

Antes de decidir colocar un suelo de microcemento hay que analizar para qué se va a utilizar, dónde se va a instalar, qué características tiene el soporte existente y qué exigencias tendrá el pavimento una vez terminado. En Vika, te ayudamos a que estés informado antes de tomar una decisión para tu suelo. Un suelo para un dormitorio no tiene las mismas necesidades que uno para una cocina, un baño, una terraza o un local con mucho tránsito.

Precisamente por eso, la primera pregunta no debería ser ¿cómo se hace un suelo de microcemento?, sino ¿es el microcemento la solución adecuada para este espacio?

A partir de ahí podremos valorar sus ventajas, sus posibles limitaciones, los requisitos de instalación y el mantenimiento necesario para conservarlo en buenas condiciones.

¿Qué es un suelo de microcemento?

El microcemento es un revestimiento decorativo de base cementosa que se aplica en capas muy finas sobre una superficie existente. Uno de sus principales atractivos es precisamente su reducido espesor, que suele encontrarse aproximadamente entre 2 y 3 mm en los sistemas descritos por fabricantes especializados.

Esto permite utilizarlo en numerosos proyectos de renovación sin tener que retirar necesariamente el pavimento existente. Dependiendo del sistema y de las condiciones del soporte, puede aplicarse sobre diferentes superficies, siempre que estas sean adecuadas y estén correctamente preparadas.

La posibilidad de renovar un suelo sin realizar una demolición completa es una de las razones por las que el material resulta tan interesante en reformas. Se reduce la generación de escombros y, además, el espesor final del revestimiento no supone un incremento importante de la cota del pavimento.

Otra de sus características más reconocibles es su continuidad. Al no tener las juntas habituales de otros pavimentos cerámicos, permite conseguir una superficie visualmente uniforme. Y aquí aparece una de sus grandes ventajas estéticas: el suelo deja de estar condicionado por el dibujo repetitivo de las piezas y se convierte en una superficie continua en la que el color, la textura y el acabado adquieren todo el protagonismo.

Ahora bien, que el microcemento pueda aplicarse sobre diferentes superficies no significa que cualquier soporte sea automáticamente válido. Esta es una distinción importante. Un buen resultado depende tanto del producto y del acabado elegido como de la preparación previa y de las condiciones de la base. La limpieza, la nivelación, la estabilidad, la humedad y la adherencia son aspectos que deben comprobarse antes de empezar. Los procesos descritos por especialistas coinciden en la importancia de preparar correctamente la superficie antes de aplicar la imprimación y las diferentes capas.

Por eso, cuando hablamos de suelo de microcemento en casa, no deberíamos pensar simplemente en poner microcemento encima del suelo que ya tengo. Primero hay que comprobar si ese suelo existente reúne las condiciones necesarias.

 

¿Dónde tiene sentido instalar un suelo de microcemento?

Una de las decisiones más importantes consiste en determinar el uso que tendrá el pavimento.

El microcemento puede utilizarse tanto en interiores como en determinados espacios exteriores y existen sistemas específicamente planteados para diferentes necesidades. Se pueden contemplar aplicaciones en viviendas, baños, cocinas, terrazas, espacios comerciales e incluso determinadas zonas sometidas a condiciones de uso más exigentes. Sin embargo, no todos los sistemas sirven para todas las situaciones.

Suelo de microcemento para interior

Los interiores son probablemente uno de los escenarios donde más sentido tiene este tipo de pavimento. Un suelo de microcemento para interior puede funcionar especialmente bien en salones, dormitorios, distribuidores, cocinas, baños y otros espacios en los que se busca continuidad visual.

Una de sus principales ventajas en una vivienda es precisamente esa continuidad. Podemos utilizar el mismo material en distintas estancias y conseguir una sensación de conjunto mucho mayor que utilizando pavimentos diferentes. También permite trabajar con una gran variedad de colores y acabados. Los tonos grises, blancos, beige y otros colores neutros son habituales, aunque existen muchas más posibilidades de personalización. Esto hace que el microcemento pueda adaptarse tanto a una vivienda minimalista como a un ambiente más cálido o incluso a un espacio de inspiración industrial.

En nuestro caso, como expertos en el diseño de interiores, antes de pensar en el color o en el acabado, consideramos mucho más importante analizar qué uso va a recibir ese suelo. La estética puede gustarnos mucho, pero un pavimento tiene que responder a las condiciones reales del espacio. Por ejemplo, no plantearíamos exactamente de la misma manera un suelo para una habitación de poco tránsito que un pavimento para una cocina familiar utilizada continuamente.

Suelos de microcemento para baños

Los suelos de microcemento para baños son una de las aplicaciones más interesantes.

El hecho de disponer de una superficie continua y sin las juntas tradicionales de las baldosas permite conseguir una estética muy limpia y facilita determinadas tareas de limpieza. Además, los sistemas correctamente protegidos pueden ofrecer resistencia frente al agua y soluciones antideslizantes dependiendo del producto y del acabado elegido.

Pero aquí conviene hacer una precisión importante: poner microcemento en un baño no significa que el material por sí solo convierta cualquier superficie en impermeable.

La protección final y el sistema completo tienen una importancia fundamental. El proceso de aplicación de los referentes incluye una fase específica de sellado o protección para proteger el pavimento frente a manchas, agua y desgaste. Por eso, en una zona húmeda hay que valorar el sistema completo y no únicamente el aspecto decorativo del microcemento.

Suelos de microcemento para cocinas

La cocina es otro espacio en el que los suelos de microcemento para cocinas pueden funcionar especialmente bien. Aquí tenemos varios factores que hacen interesante el material: tránsito, limpieza frecuente, posibilidad de manchas y necesidad de conseguir una superficie práctica y resistente. Además, al tratarse de un pavimento continuo, desaparecen las juntas de las baldosas tradicionales, lo que modifica completamente el aspecto de la estancia. En una cocina, sin embargo, no debemos olvidarnos de que el suelo va a estar sometido a un uso diario intenso. Por eso, además de escoger un acabado que nos guste, hay que prestar atención al sistema de protección y a las recomendaciones de mantenimiento.

Suelo de microcemento para exterior

También existe el suelo de microcemento para exterior, pero aquí hay que ser especialmente cuidadoso. No basta con utilizar el mismo criterio que utilizaríamos dentro de una vivienda. Una superficie exterior está expuesta a condiciones diferentes: cambios de temperatura, radiación solar, humedad, agua y, dependiendo de la ubicación, un nivel de desgaste considerable.

Los fabricantes ofrecen sistemas específicos para determinadas aplicaciones exteriores, incluyendo terrazas y zonas próximas a piscinas. Por tanto, si queremos instalar microcemento en una terraza o espacio exterior, debemos comprobar que el sistema escogido está diseñado para ese uso y que el soporte y las condiciones del lugar son compatibles.

 

¿Cuáles son las ventajas de los suelos de microcemento?

Una vez comprobado que el uso es adecuado, podemos valorar las ventajas.

1. Es un pavimento continuo

Esta es probablemente una de sus características más reconocibles. Los suelos de microcemento permiten conseguir una superficie continua, sin las juntas que encontramos habitualmente en los pavimentos cerámicos. El resultado es especialmente interesante cuando buscamos una estética minimalista o queremos que diferentes espacios compartan el mismo acabado. Además, la continuidad puede hacer que una estancia parezca visualmente más amplia y ordenada.

2. Tiene un espesor reducido

El microcemento se caracteriza por aplicarse en capas finas, con espesores totales que pueden rondar los 2-3 mm según el sistema. Esto es especialmente útil en reformas porque evita, en muchos casos, tener que realizar una demolición completa del pavimento existente. No obstante, el reducido espesor no elimina la necesidad de preparar correctamente el soporte. Una base defectuosa seguirá siendo un problema aunque el material que coloquemos encima sea muy fino.

3. Permite renovar un suelo existente

Otra ventaja importante es la posibilidad de revestir determinados pavimentos existentes sin retirarlos. Esto puede reducir el volumen de obra y la generación de residuos, siempre que el soporte sea compatible y esté correctamente preparado. Aquí encontramos una de las mayores oportunidades del microcemento en reformas: cambiar completamente el aspecto de un espacio sin necesariamente levantar todo el pavimento anterior.

4. Ofrece muchas posibilidades estéticas

El microcemento no tiene por qué ser simplemente gris. Existe una amplia variedad de colores, pigmentos, texturas y acabados. Los referentes analizados muestran desde acabados lisos hasta superficies más texturadas y diferentes niveles de brillo. Por eso puede adaptarse a estilos muy diferentes.

5. Es fácil de mantener

Al no contar con juntas como las de un pavimento cerámico tradicional, la limpieza cotidiana puede resultar sencilla. Las recomendaciones habituales pasan por utilizar agua y productos de limpieza suaves, evitando productos excesivamente agresivos que puedan afectar al acabado o a la protección superficial. Eso sí, bajo mantenimiento no significa sin mantenimiento. El suelo sigue necesitando unos cuidados adecuados y, sobre todo, una protección correctamente ejecutada.

6. Puede ofrecer buenas prestaciones frente al desgaste

Los sistemas destinados a pavimentos están diseñados para soportar tránsito y desgaste, aunque las prestaciones concretas dependen del sistema utilizado, del acabado y del uso previsto. Por eso es importante no hablar del microcemento como si todos los productos fueran iguales. El uso determina en buena medida qué sistema y qué acabado necesitamos.

 

¿Tiene inconvenientes el suelo de microcemento?

Hablar únicamente de ventajas sería quedarse a medias. El microcemento puede ser una excelente solución, pero necesita que se cumplan determinadas condiciones. El principal error es pensar que, como es un revestimiento fino que puede colocarse sobre diferentes soportes, su instalación es sencilla, pero no lo es.

La preparación del soporte es fundamental

El soporte debe encontrarse en buenas condiciones. Debe limpiarse, comprobarse su estabilidad y regularizarse cuando sea necesario. También es importante controlar la humedad. La presencia de humedad en el soporte puede comprometer el resultado final y requiere una solución adecuada antes de continuar con el sistema. Los procesos de aplicación analizados incluyen expresamente la comprobación de la humedad y la preparación previa del soporte.

No conviene utilizarlo sin valorar el movimiento del soporte

Este punto es fundamental. El microcemento es un revestimiento fino. Si la base presenta movimientos, problemas de estabilidad, fisuras o condiciones incompatibles, el acabado final puede verse afectado. Por eso no debemos confundir puede aplicarse sobre muchas superficies con puede aplicarse sobre cualquier superficie sin preparación. Son dos cosas completamente diferentes.

La ejecución importa mucho

Otro aspecto que hay que valorar es quién realiza la aplicación. El proceso incluye diferentes fases: preparación, imprimación, capas de base, capas de acabado y protección final. Un error en cualquiera de ellas puede afectar al resultado.

En un suelo, además, la ejecución tiene que tener en cuenta el uso real del pavimento. No es lo mismo trabajar en una vivienda que en un espacio comercial de tránsito intenso. Por eso, cuando el proyecto es importante, tiene sentido contar con un profesional que conozca el sistema concreto que se va a utilizar.

 

¿Cómo hacer un suelo de microcemento?

Aunque el proceso exacto cambia según el fabricante y el sistema escogido, podemos entender la instalación en varias fases.

1. Comprobar y preparar el soporte

Antes de aplicar cualquier producto, hay que comprobar la superficie. Debe estar limpia, estable y libre de suciedad, grasa, polvo o elementos que puedan impedir una correcta adherencia. También hay que revisar su planimetría, posibles fisuras, irregularidades y humedad. Esta es una de las fases más importantes porque el microcemento no debería utilizarse para ocultar problemas estructurales del soporte.

2. Aplicar la imprimación

La imprimación sirve para favorecer la adherencia entre el soporte existente y el sistema de microcemento. El tipo de imprimación depende de las características de la superficie. No requiere el mismo tratamiento un soporte absorbente que uno no absorbente, como puede suceder con determinadas baldosas, terrazos o mármoles.

3. Aplicar las capas de base

Después de preparar el soporte se comienza con las capas de microcemento base. En determinados sistemas se incorpora una malla de fibra de vidrio como parte de la solución para ayudar a minimizar el riesgo de aparición de fisuras. Después de cada aplicación hay que respetar los tiempos correspondientes y preparar la superficie para la siguiente capa.

4. Aplicar las capas de acabado

Una vez preparada la base, se aplican las capas destinadas a conseguir el acabado final. Aquí entran en juego aspectos como el color, la textura y el grado de uniformidad que queremos conseguir. Es importante entender que parte del carácter del microcemento procede precisamente de su aplicación. No siempre se busca una superficie completamente homogénea; dependiendo del proyecto, pueden formar parte del resultado las variaciones propias del acabado artesanal.

5. Sellar y proteger

Esta fase es crítica. Una vez terminado el microcemento, hay que aplicar el sistema de protección correspondiente. Los sistemas analizados incluyen una fase específica de sellado/protección para proteger frente a manchas, agua y desgaste y, dependiendo del producto, conseguir determinadas propiedades como un acabado antideslizante. Por eso, cuando alguien pregunta cómo hacer un suelo de microcemento, la respuesta no debería quedarse en aplica varias capas y ya está. La preparación y la protección son tan importantes como el propio microcemento.

 

¿Se puede poner microcemento sobre un suelo existente?

Sí, esta es precisamente una de las aplicaciones que hacen especialmente interesante al microcemento en reformas.

Puede utilizarse sobre determinados pavimentos existentes, como baldosas, siempre que el soporte sea adecuado y se prepare correctamente. Los referentes analizados describen aplicaciones sobre diferentes superficies y destacan precisamente la posibilidad de renovar sin retirar el revestimiento anterior.

Pero antes de hacerlo hay que revisar varias cuestiones.

  • ¿Está estable el pavimento?
  • ¿Existen piezas sueltas?
  • ¿Hay fisuras o movimientos?
  • ¿Hay humedad?
  • ¿Está correctamente nivelado?
  • ¿La superficie permitirá una buena adherencia?

Si alguna de estas cuestiones presenta problemas, primero hay que solucionarlos.

Esto es especialmente importante porque el microcemento tiene poco espesor. No debemos utilizarlo como una manera de tapar un soporte que ya presenta problemas.

 

Suelo de microcemento pulido: ¿qué acabado elegir?

Cuando hablamos de suelo de microcemento pulido, conviene distinguir entre la estética que buscamos y las características técnicas que necesita el pavimento.

El microcemento permite trabajar con diferentes texturas y niveles de acabado. Existen soluciones lisas y otras con mayor textura, y la elección puede depender tanto del aspecto visual como del uso del espacio. En una vivienda podemos buscar un acabado muy limpio y sofisticado. En una zona húmeda, sin embargo, puede interesarnos priorizar determinadas propiedades relacionadas con el deslizamiento.

Por eso, como profesionales, no elegiríamos el acabado únicamente por una fotografía. Una imagen puede enseñarnos cómo queda un suelo, pero no nos dice cómo se comportará en una cocina, un baño, una terraza o una zona de mucho tránsito. La pregunta correcta es: ¿Qué acabado consigue el aspecto que quiero sin comprometer las prestaciones que necesita el espacio?

 

¿Es adecuado el microcemento para baños y cocinas?

Sí, puede serlo, y precisamente baños y cocinas son dos de las aplicaciones más habituales. En ambos casos tenemos zonas sometidas a humedad, limpieza frecuente y uso diario, por lo que debemos prestar especial atención a la protección y al sistema elegido.

En baños, el microcemento permite crear una superficie continua y visualmente uniforme. En cocinas, además, puede facilitar una estética coherente entre suelo, paredes y otros elementos revestidos.

Pero nuevamente hay que separar dos conceptos, el material adecuado + una instalación adecuada. No basta con elegir microcemento. Hay que preparar correctamente la superficie, respetar el sistema de aplicación, elegir el acabado apropiado y ejecutar correctamente la protección final.

 

¿Qué mantenimiento necesita un suelo de microcemento?

Una vez instalado correctamente, el mantenimiento cotidiano no tiene por qué ser complicado. La limpieza habitual puede realizarse con agua y un detergente suave, evitando productos excesivamente agresivos que puedan afectar al acabado.

Lo más importante es mantener unas rutinas sencillas:

  • Retirar la suciedad y el polvo con frecuencia.
  • Limpiar los derrames cuanto antes.
  • Utilizar productos compatibles con el sistema.
  • Evitar productos abrasivos.
  • No utilizar herramientas que puedan rayar la superficie.
  • Respetar las recomendaciones del fabricante.
  • Vigilar especialmente las zonas de mayor tránsito.

Además, algunos sistemas contemplan tratamientos de mantenimiento adicionales destinados a conservar la protección y el aspecto del pavimento. Las necesidades concretas dependerán del producto, del uso y de las recomendaciones del fabricante.

En una vivienda, por tanto, no deberíamos pensar que el suelo necesita una atención constante. Pero sí debemos asumir que un suelo bien mantenido durará mejor que uno completamente olvidado.

 

¿Cuánto cuesta un suelo de microcemento?

El precio de un suelo de microcemento no puede establecerse correctamente únicamente multiplicando los metros cuadrados por un precio fijo.

Hay varios factores que pueden modificar el presupuesto:

  • Estado del soporte.
  • Necesidad de regularización.
  • Superficie total.
  • Complejidad del espacio.
  • Sistema de microcemento elegido.
  • Acabado.
  • Protección.
  • Condiciones de aplicación.
  • Mano de obra.
  • Necesidad de trabajos previos.

Por ejemplo, un pavimento perfectamente preparado y de fácil acceso no presenta la misma dificultad que una superficie con irregularidades, juntas que tratar, humedad o zonas que requieren trabajos adicionales.

¿Microcemento o suelo de hormigón pulido?

Son dos soluciones que pueden confundirse porque comparten cierta estética, pero no son exactamente lo mismo. El microcemento se aplica en capas finas sobre un soporte existente y ofrece una gran capacidad de adaptación y personalización. El hormigón pulido, en cambio, parte de una solución constructiva diferente.

Según la comparativa analizada, el microcemento destaca por su capacidad de aplicación sobre diferentes superficies, su variedad de acabados y su personalización. La elección dependerá del proyecto. Si estamos reformando una vivienda y queremos renovar un pavimento existente con un espesor reducido, el microcemento puede resultar especialmente interesante.

Si estamos diseñando una solución desde cero, habrá que valorar otras alternativas. No existe un material universalmente mejor. Existe un material más adecuado para cada situación.

 

Errores que conviene evitar al instalar microcemento

Elegirlo únicamente por estética

Es probablemente el primer error. Que nos guste el acabado no significa que sea la solución adecuada para el espacio. Primero hay que analizar el uso, después las condiciones técnicas y finalmente elegir el acabado.

No revisar el soporte

Un suelo nuevo no soluciona automáticamente los problemas del suelo antiguo. Si existe movimiento, humedad, fisuras, falta de estabilidad o una superficie inadecuada, hay que actuar antes de aplicar el microcemento.

Pensar que todas las superficies se tratan igual

No es lo mismo una base absorbente que una superficie no absorbente. La imprimación y la preparación deben adaptarse a las características del soporte.

No prestar atención al sellado

El acabado final necesita una protección adecuada. En especial en baños, cocinas y zonas expuestas al agua o al desgaste, esta fase tiene una importancia enorme.

Intentar ahorrar en la preparación

Este es uno de los puntos donde menos interesa recortar. Una parte importante del resultado final se decide antes de aplicar la primera capa de microcemento.

Utilizar un sistema que no corresponde al uso

No todos los suelos tienen las mismas exigencias. Un espacio interior de poco tránsito y una terraza exterior no deberían plantearse exactamente de la misma manera. Los fabricantes disponen de sistemas diferentes para necesidades diferentes.

 

Entonces, ¿merece la pena poner un suelo de microcemento?

Sí, cuando el espacio, el soporte y el uso son adecuados. Y esta es probablemente la idea más importante. El microcemento puede ofrecer un suelo continuo, moderno, personalizable y relativamente fácil de mantener. Además, su reducido espesor y la posibilidad de aplicarlo sobre determinados pavimentos existentes lo convierten en una solución especialmente interesante para reformas. Pero no deberíamos tomar la decisión únicamente por esas ventajas.

Antes de instalarlo debemos preguntarnos:

  1. ¿Qué uso va a tener el suelo?
  2. ¿Es interior o exterior?
  3. ¿Qué nivel de tránsito tendrá?
  4. ¿Hay humedad?
  5. ¿Cómo está el soporte actual?
  6. ¿Es estable?
  7. ¿Necesita regularización?
  8. ¿Qué acabado necesitamos?
  9. ¿Qué sistema de protección requiere?
  10. ¿Quién va a realizar la instalación?

Si las respuestas son favorables, el microcemento puede ser una alternativa excelente. Si no lo son, quizá sea mejor solucionar primero las condiciones del espacio o incluso valorar otro tipo de pavimento. Porque un buen suelo de microcemento no empieza cuando extendemos el producto, empieza mucho antes, cuando decidimos si realmente es el material adecuado para ese lugar.

 

Preguntas frecuentes sobre los suelos de microcemento

¿Se puede poner microcemento sobre baldosas?

Sí, puede aplicarse sobre determinados pavimentos cerámicos existentes, siempre que el soporte sea estable, esté correctamente preparado y se utilice el sistema de imprimación y regularización adecuado.

¿Se puede poner microcemento en un baño?

Sí. Es una de las aplicaciones habituales del microcemento. Sin embargo, en zonas húmedas es especialmente importante utilizar un sistema adecuado y realizar correctamente la protección y el sellado.

¿Se puede utilizar microcemento en una cocina?

Sí. Los suelos de microcemento para cocinas pueden ser una solución interesante por su continuidad, estética y facilidad de limpieza. El sistema debe elegirse teniendo en cuenta el uso y las condiciones de la estancia.

¿Se puede poner microcemento en exterior?

Sí, existen sistemas específicos para determinadas aplicaciones exteriores, como terrazas y zonas próximas a piscinas. No obstante, hay que utilizar un sistema adecuado para las condiciones exteriores y comprobar previamente el soporte.

¿El suelo de microcemento tiene juntas?

Una de sus principales características es que permite crear un pavimento continuo sin las juntas habituales de las baldosas. 

¿Cuánto mide un suelo de microcemento?

Los sistemas descritos por los fabricantes consultados se aplican en capas finas y pueden alcanzar aproximadamente entre 2 y 3 mm de espesor total, dependiendo del sistema.

¿Es resistente un suelo de microcemento?

Los sistemas destinados a suelos están diseñados para soportar tránsito y desgaste, pero la resistencia concreta depende del sistema, las capas, el sellado, la ejecución y el uso previsto. Por eso no conviene valorar únicamente el material, sino el sistema completo.

¿Cómo se limpia un suelo de microcemento?

La limpieza habitual puede realizarse con agua y un detergente suave, evitando productos agresivos o abrasivos. También conviene seguir las recomendaciones específicas del fabricante del sistema instalado.

¿Se puede hacer un suelo de microcemento uno mismo?

Aunque existen productos y sistemas que permiten diferentes formas de aplicación, la ejecución requiere controlar correctamente la preparación del soporte, la imprimación, las capas, los tiempos de secado, el acabado y el sellado. Para conseguir un resultado duradero y uniforme, especialmente en superficies grandes o zonas exigentes, es recomendable contar con un aplicador con experiencia.

¿Qué es mejor, microcemento o baldosa?

No existe una respuesta universal. El microcemento destaca por su continuidad, reducido espesor y capacidad de personalización, mientras que la baldosa ofrece otras características y sistemas constructivos. La mejor elección dependerá del espacio, el uso, el soporte, el presupuesto y el resultado que busquemos.

 

Conclusión

Los suelos de microcemento tienen muchas razones para haberse convertido en una alternativa tan utilizada en reformas y proyectos de interiorismo. Su aspecto continuo, la ausencia de juntas, el reducido espesor, la variedad de colores y acabados y la posibilidad de renovar determinados pavimentos existentes hacen que sea una solución muy versátil.

Pero precisamente esa versatilidad puede llevarnos a cometer un error: pensar que sirve para todo y que instalarlo consiste simplemente en cubrir un suelo antiguo con unas capas de producto. No es así. La decisión correcta empieza por analizar el uso y el lugar donde queremos instalarlo. Después debemos comprobar las condiciones del soporte, valorar las necesidades de resistencia, humedad, tránsito y mantenimiento y escoger un sistema adecuado. Y solo entonces tiene sentido hablar del acabado.

En definitiva, si estás pensando en poner microcemento en casa, en un baño, en una cocina, en una terraza o en otro espacio, no te quedes únicamente con las fotografías del resultado final.

Primero decide si el microcemento es adecuado para ese uso. Después comprueba que el soporte lo permite. Y finalmente, elige el sistema y el acabado que mejor respondan a las necesidades del espacio. Ahí es donde empieza un buen suelo de microcemento. En Vika, somos profesionales en el diseño de interiores y el uso de estos materiales, contáctanos y te ayudaremos para decidir la mejor opción para ti según tu proyecto.

 

 

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